el lugar que me salvó

Me salvó el otoño pasado

Este lugar me salvó durante el otoño pasado. Lo digo en serio, eh?. Los días se hacían largos durante el toque de queda y comencé a salir a caminar de a ratos. Y en este pequeño hueco en la costa del río Negro llegaba al punto más al este del trayecto de 40 minutos.
“Para pasear a mi perra”, tenía la excusa preparada en caso de ser pescado infraganti en semejante delito. Pronto, se sumó mi amigo y vecino Carlos y mi hija Micaela, alternadamente según el día. Ahí la excusa se empezaba a complicar y el plan A era “estamos yendo al mercadito a hacer las compras”, el plan B era el desbande a través de las chacras…
Jamás tuvimos problemas, aclaro.
Ninguno se contagió en todo este tiempo, porque la precaución fundamental es cuidarse en los lugares donde realmente hay que cuidarse.
El mayor riesgo para mí era el encierro constante y la falta de movilidad física, que los evité bien caminando hacia este punto costero.
Ahora (¡afortunadamente!) puedo hacer ejercicio donde quiera y mis caminatas ya no me llevan hasta ahí.
Pero no lo olvido y cada tanto me doy una vuelta, la última vez durante el final de la tormenta de hace unos días, donde el lugar que me salvó además me regaló este paisaje:

El lugar que me salvó

Muchas gracias por mirar.

Mariano Srur

Mariano Srur / Fotógrafo
A %d blogueros les gusta esto: